03 agosto, 2014

Jesus Alegria de los Hombres de By Johann Sebastian Bach



Jesús Alegría de los Hombres

Para los religiosos una frase hermosa.
Para los que no lo son una frase más sin sentido.
Para los Creyentes salvos por gracia una certeza vivida.

Es el ultimo
movimiento de la preciosa cantata 147 de
Johann
Sebastian Bach
titulada

Cantata BWV 147 -
Corazón y boca y actos y vida


Jesús sigue siendo mi alegría
consuelo y bálsamo de mi corazón,
Jesús me defiende de toda pena,
Él es la fuerza de mi vida,
el gozo y el sol de mis ojos,
el tesoro y la delicia de mi alma;
por eso no quiero a Jesús
fuera de mi corazón y mi vista.

Una hermosa letra con una hermosa música.
Que cobra valor si conocemos la vida de este hombre.
Puedes leerla aquí.

Toda la letra y música son asombrosas pero este movimiento
es muy significativo.
Porque, quedo huérfano, perdió una esposa y unos once hijos,
además perdió su vista.
Escuchar sabiendo esto, su música impresiona aun más.
Y más aun conocer esta letra que expresa su fe incondicional
en su Señor y Salvador.
Y la certeza de su salvación.
Podéis escuchar esta estrofa en el video, pero aquí también
os dejo la letra de toda la cantata.
Sirva para valorarla cuando la escuches hermano y que tu
amigo sea que la escuches y más si la tocas o cantas que esta letra y su música
están dedicadas a Dios y un día el te demandara que no hiciste caso lo que cantaste
escuchaste o leíste.
***

Cantata BWV 147 -
Corazón y boca y actos y vida

           
1. Corazón y boca y actos y vida
han de dar testimonio,
sin temor ni hipocresía,
de que Cristo es Dios y Salvador.
Bendita boca!
María reveló la parte más íntima de su alma
por medio de agradecimientos y plegarias;
empezó por narrarse a sí misma
el milagro que el Salvador,
obró en ella, su sierva.
           
Oh, raza humana,
esclava de Satanás y del pecado,
te ha liberado
la consoladora aparición de Cristo
de esta carga y esta servidumbre!
Empero, tu boca y tu terco espíritu
rechazan, niegan tal bondad;
¡has de saber, pues, que según las escrituras
un juicio implacable te espera!
           
3. No te avergüences, oh alma,
de reconocer a tu Salvador,
que siempre te llame suyo
en presencia del Padre!
Pues quien en esta tierra
no dude en negarle
será negado por Él
cuando se acerque a la gloria.
           
4. La obstinación deslumbrará a los poderosos
hasta que el brazo del Altísimo
los arroje de sus tronos;
pues este brazo se eleva,
aunque tiemble el mundo entero ante él,
por los humildes,
a quienes ha redimido.
Oh, cristianos bienaventurados,
levantaos, estad listos,
el tiempo gozoso ha llegado,
hoy es el día de la salvación:
el Redentor os llama
para armar cuerpo y alma
con los dones de la fe,
Levantaos, llamadle con ferviente anhelo,
para abrazarle en la fe!

5. Prepara, Jesús, ahora el camino para Ti,
Salvador mío, elige
las almas fieles
y mírame con ojos misericordiosos!

6. Feliz soy, pues tengo a Jesús,
oh, con qué fuerza me aferro a Él
para que consuele mi corazón
cuando estoy débil y triste.
Tengo a Jesús, que me ama
y se me entrega como algo mío;
ah, así, no quiero abandonar a Jesús
aunque mi corazón se rompa.
           
7. Ayúdame, Jesús, ayúdame
para que también pueda reconocerte
en la prosperidad y la aflicción,
en la alegría y la tristeza,
para que pueda llamarte mi Salvador
en la fe y el sosiego,
para que mi corazón siempre pueda
arder con tu amor.
           
8. La mano del Todopoderoso
toca los misterios de la tierra.
Juan hubo de llenarse del espíritu,
el lazo del amor le llevó,
ya en el vientre de su madre
a conocer al Salvador
aunque todavía con su boca
no podía nombrarle.
Se movió, brincó, se agitó,
mientras Isabel contaba el milagro,
mientras la boca de María hacía la ofrenda de sus labios.
Si vosotros, creyentes,
notáis la debilidad de la carne,
si vuestros corazones arden de amor
y aun así vuestras bocas
no proclaman al Salvador,
entonces es Dios quien con su poder
os dará fuerzas,
hará surgir el poder del espíritu en vosotros,
sí, gracias y alabanzas
saldrán de vuestras lenguas.
           
9. Cantaré los milagros de Jesús
y le haré la ofrenda de mis labios,
por su pacto de amor
dará a la débil carne, a la boca terrenal,
mediante la llama sagrada, fuerza.
           
10. Jesús sigue siendo mi alegría,
consuelo y savia de mi corazón,
Jesús me defiende de toda pena,
Él es la fuerza de mi vida,
el gozo y el sol de mis ojos,
el tesoro y el prodigio de mi alma;
por eso no quiero a Jesús


fuera de mi corazón y mi vista.

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